Centro Andaluz de la Fotografía (1992-2006)

“En España no hay nada a nivel público como el C.A.F.. No conozco ningún organismo que haya hecho tanto por la fotografía, con cientos de exposiciones y talleres”

Juan Manuel Castro Prieto, marzo 2017

Una vez finalizado el período de celebración del V Centenario (octubre 1992), la Junta de Andalucía manifiesta la intención de crear en Almería un centro que, por una parte sea el depositario de toda la producción que generó IMAGINA, y, al mismo tiempo, continuar y fomentar el interés y el eco, tanto nacional como internacional, suscitado con dicho proyecto. Por este motivo, desde el final de IMAGINA, y a la espera de la puesta en marcha del Centro Andaluz de la Fotografía, se siguieron desarrollando actividades del mismo carácter y periodicidad que las anteriores bajo el nombre IMAGINA-OFF.

El 24 de noviembre de 1992 se crea el Centro Andaluz de la Fotografía (BOJA n° 127), “configurado como el ente idóneo para la realización de actividades propias en cuanto centro de investigación, recopilación y difusión de la fotografía como manifestación cultural. Dicho centro tendrá su sede en la ciudad de Almería.

La creación de este centro permite la oferta institucional permanente, tratando la fotografía no como un medio en sí mismo, sino desde una perspectiva interdisciplinar, donde tiene cabida el tratamiento y estudio de los medios audiovisuales bajo diversos enfoques. Contando además con la peculiaridad de ser el único centro en España de estas características promovido por una administración pública.

Manuel Falces fue el impulsor y primer director del centro (1992 – 2006). Su etapa estuvo marcada por la búsqueda de una sede estable para éste, como parte de su lucha para la consolidación del mismo como institución independiente, dotada con las infraestructuras necesarias para llevar a cabo sus fines, así como una forma más de afianzar su permanencia en Almería. 

Durante este periodo la mayor parte de las actividades del centro en Almería se realizaron en la Escuela de Artes, a la que se sumaron otros espacios como la Torre del Homenaje de la Alcazaba de Almería (donde, desde el año 2000, se programaron exposiciones periódicas procedentes de sus fondos).

“Cable Inglés”. Fotografía publicada en “Habitación Secreta IV. Refugios de la Memoria” ©Manuel Falces

Manuel Falces siempre manifestó su deseo de que la sede se instalara en el antiguo cargadero de mineral de Almería, conocido como “Cable Inglés”, como medio, a su vez, de llevar a cabo la rehabilitación de éste, de la que siempre fue un activo defensor. En 1996, la Consejería de Cultura asumía su propuesta y anunciaba que adquiriría el cargadero para destinarlo a la sede del centro. Este hecho reavivó el movimiento en contra de su conservación, llegando a su punto álgido en 1998 cuando la demolición del colindante edificio Trino sirvió de pretexto a distintas voces para pedir públicamente su desaparición. Se produjo un fuerte debate mediático sobre el futuro del cargadero, entre cuyos defensores destacaron el poeta José Ángel Valente y el propio Falces. Finalmente, ese mismo año, la Junta de Andalucía aprueba la declaración del “Cable Inglés” como Bien de Interés de Cultural tras 14 años de trámites. Sin embargo, su futuro como sede del centro quedó en el aire.

En el año 1995, Falces resumía así la situación del centro durante una entrevista realizada por el periodista Miguel Ángel Blanco:

¿Dónde está el origen del Centro Andaluz de la Fotografía?

En realidad nació en 1990 con la idea, con el proyecto “IMAGINA”. El espíritu era sencillo, la divulgación, que no la vulgarización, de la fotografía. Pero el objetivo inicial era más amplio, si se quiere más filosófico, en torno a la estética y las tendencias del arte fotográfico. La idea de lo que podría ser el Centro Andaluz de la Fotografía, ya la dije en mi libro “Introducción a la Fotografía Española”, que fue premio Ganivet de la Universidad de Granada. La fotografía, como la música o la gramática, tiene que estar en las escuelas. Es la base. Aquí había gente que no sabía, por ejemplo, quién era Mapplethorpe. Y ante esa realidad se enfrenta tanto “IMAGINA” como el Centro. Luego viene el punto de inflexión, el año 92, cuando termina el programa Almediterránea, y surge el crear un centro público con fondos públicos. Se trata de seguir divulgando la fotografía pero con pinceles concretos

¿Qué queda ahora cinco años después?

Queda el deber ser del Centro Andaluz de la Fotografía: seguir con una visión universal, y no cateta, frente a los localismos, a los que me he enfrentado abiertamente en este tiempo. Siempre tuve claro que tenía que ser un centro cultural de amplio espectro. Tenía que ser un no rotundo a las fototecas de los 50. Por otro lado, la recuperación del patrimonio fotográfico era un reto, pero tampoco se trataba de llenar el centro de latas de membrillo llenas de fotos amarillas. Ha habido mucha gente que por tener fotos antiguas ya se creía con derecho a publicar un libro, hacer una tesis, y eso es otro catetismo. En vez de entrar en una política de compras de álbumes familiares, aposté por una propuesta diferenciada, entrar en el mundo de la informática, como base de un proyecto ambicioso de documentación.

¿Y con qué medios contó para este proyecto?

Han sido absolutamente insuficientes. Es una evidencia que no se ha podido hacer todo.

¿Qué ha faltado?

Le ha faltado en primer lugar una sede estable. El Centro está en un piso sin condiciones. Encontrar una sede estable. Pienso que en Almería no habría sido muy problemático. De todas formas, ha habido voluntad en la Junta para resolver el problema, pero así están las cosas. Y de ahí vienen las carencias en cadena: no hay platós, ni biblioteca, ni laboratorios, ni mediatecas. Y ha faltado también gente. Lo que hay de sobra es voluntad.

Diario IDEAL, 11 marzo 1995 
Escuela de Artes de Almería durante la exposición “Retrospectiva de Henri Cartier-Bresson”, noviembre 1994. ©Manuel Falces

A pesar de los obstáculos y la escasez de medios, durante su etapa se programaron 216 exposiciones, 112 talleres (gratuitos, impartidos por expertos en cada una de las materias tratadas), 246 itinerancias (por el resto de provincias andaluzas, eventualmente en el resto del estado y extranjero) y se editaron 33 publicaciones (datos hasta final de 2006, no se incluye la programación que Manuel Falces dejó cerrada antes de dejar el cargo). Los fondos del centro, inicialmente compuestos por la colección del Proyecto IMAGINA, se fueron ampliando a partir de donaciones (como “Las Fuentes de la Memoria I. Fotografía y Sociedad en la España del siglo XIX”, del historiador Publio López Mondéjar), depósitos, compras o producciones propias. Actualmente sus fondos están compuestos por más de 5.000 obras.

Nueve Fotógrafos “Homenaje A Rafael Alberti”
Cartel de la exposición “Nueve Fotógrafos. Homenaje A Rafael Alberti”

Entre las producciones propias se realizaron proyectos como “Sostener la Mirada (Imágenes de la Alpujarra)” con fotografías de Ricardo Martín y textos de Antonio Muñoz Molina; “Operación Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares, Almería”, trabajo realizado por Antonio Sánchez Picón y José Herrera Plaza, en el que se mostraban por primera vez imágenes desclasificadas por la administración estadounidense del accidente de Palomares; “Norman Bethune. El crimen de la carretera de Málaga– Almería, 1937”, con las fotografías realizadas por el médico Norman Bethune durante la “Desbandá”; “Nueve Fotógrafos. Homenaje a Rafael Alberti”, con fotografías de Héctor Bermejo, Carlos Canal, Jorge G. Dragón, Antonio Jesús García, Lola Gutiérrez, Pablo Juliá, José Manuel Ochoa, Ouka Lele y José Tamayo; “Andalucía, entonces es ahora”, en el que José Muñoz recorría Andalucía buscando el contraste entre la Andalucía reflejada en la literatura y la realidad; “La Andalucía del siglo XIX en las fotografías de J. Laurent y Cía”, un estudio coordinado por Rafael Garófano del material fotográfico realizado en Andalucía por Laurent a mediados del siglo XIX; “Por un agujero”, fotografías con cámara estenopeica realizadas por alumnos de Imagen y Sonido de Córdoba, Sevilla y Almería; “Retratos de cantantes”, de Juan Miguel Morales, con textos de Luís Eduardo Aute, Marina Rossell y Javier Ruibal; “Tierra de Frontera” en colaboración con la Asociación de Amigos de la Alcazaba de Almería; “Toros” con fotografías de Leopoldo Pomés y textos de Ángel Sánchez Harguindey; o “Carlos Saura, Fotografía Digital 1ª Parte”, entre otras.

“En estas fotos no hay más pretensión que lo puramente testimonial y divertido. Son fotos para andar por casa, y Manolo Falces se ha empeñado en hacer una exposición con ellas. Es la primera exposición que hago desde la que hice a mis 19 años, en el año 1951, en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Ha llovido mucho desde entonces y no sé si soy ahora mejor fotógrafo que antes.”

Carlos Saura, El País, 19 abril 1999
Diálogos Fotográficos Imposibles - Portada

Además, el centro estrenó exposiciones en primicia a nivel nacional (como “Miradas. Poblaciones en peligro”, un proyecto de Médicos Sin Fronteras; o “Stalinfagia, el devorador de imágenes”, trabajo de investigación del fotógrafo David King sobre la manipulación de imágenes en la URSS), así como a nivel internacional, siendo éste el caso de “Henri Cartier Bresson. Retratos del siglo XX”, una colaboración entre el C.A.F. y la Agencia Magnum, que incluía material inédito hasta ese momento.

Muchas de las producciones propias fueron acompañadas de algún tipo de publicación aunque también hubo publicaciones no ligadas a un proyecto expositivo. Entre ellas, obras de gran valor pedagógico como “Diálogos Fotográficos Imposibles” en la que el periodista Gorka Zumeta realiza entrevistas ficticias a 49 autores fundamentales en la historia de la fotografía.

En noviembre de 2006, Manuel Falces anunció su retirada de la dirección del centro, que ya se encontraba consolidado en el panorama fotográfico nacional e internacional, tanto como parte de los circuitos expositivos como por el nivel de sus producciones, fondos y labor divulgativa. Casi un año después, en octubre de 2007, se inauguró la actual sede del C.A.F. en el antiguo Liceo de Almería. Esta sede cuenta con salas de exposiciones, zona de archivos, biblioteca, salas multiusos, tienda y plató.

Liceo de Almería ©Manuel Falces
Liceo de Almería en marzo de 1982. Fotografía y texto publicados en “Habitación Secreta IV. Refugios de la Memoria” ©Manuel Falces

Con motivo de la inauguración de la sede, se edita un número especial de Mus-A, la revista de los museos de Andalucía, dedicado al centro. En él se incluyen textos sobre la trayectoria del centro hasta ese momento (por Pablo Juliá, Carmen Vizcaíno, que realizaba un recorrido por las colecciones que formaban parte de los fondos, o el periodista Miguel Ángel Blanco, entre otros), así como sobre la historia del edificio y su rehabilitación (por la arquitecta Mercedes Miras Varela) y el siguiente texto de Manuel Falces:

LA COLECCIÓN DEL CIELO

DESDE LA PERSPECTIVA DE UN CENTRO, de evocación dinámica y plural, como lo es el Andaluz de la Fotografía (C.A.F.), el medio se concibe principalmente como un arma didáctica. Por ello, sus fondos acogen estética y tendencia de la más variada naturaleza. Es el espíritu de la apertura lo que ha llevado a los ejes de su colección y su labor didáctica por medio de talleres, impartidos por especialistas diversos y su catálogo de exposiciones en el que se albergan a la par desde: Henri Cartier–Bresson, William Klein, Sarah Moon, David Sheinmann, Erich Lessing, Irving Penn, y “operarios de la cámara” de nuestra tierra como: Jorge Rueda, Carlos Canal, Carlos Pérez–Siquier, Fernando Herráez, Antonio Suárez, Jorge Dragón, Gervasio Sánchez… o todo un colectivo de estudiantes que realizaron un excelente barrido fotográfico con cámaras de un solo uso en el Parque Natural Cabo de Gata–Níjar.

Como explicaba Jean–Claude Lemagny en L’Ombre et le temps coleccionar fotografías participa del método propio de quien lo hace con billetes de metro, por ejemplo, o con chapas de cerveza, sólo que lo hace en lugar de con sellos, con imágenes. Este autor se preguntaba que si coleccionar fotos era coleccionar el mundo entero, a lo que respondía que estos álbumes de la memoria era reflejar maneras de ver el mundo, pero obviamente no se pueden tener todas las imágenes del mundo. En una colección en la que participa la visión “el espejo con memoria”, como instrumento, las experiencias se yuxtaponen y se mezclan. A este concepto dinámico es al que nos referíamos. Coincidimos en que “toda imagen” debe encontrar el lugar de su incardinación en un contexto, y también, el lugar de su reposo, pero no tanto un reposo en un museo que derive en “mausoleo” sino un reposo que participe del drama y la alegría —también de la fantasía y del realismo mágico— con vocación de cambiar las paredes del mundo.

Manuel Falces